Las Montañas de Córcega

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En las montañas del centro se esconde el corazón que late de la entitad histórica y cultural de Córcega. A empezar de Corte, símbolo de los anhélitos independentistas (en términos sobretodo antigenovesa) de la isla: en el siglo XVIII en efecto fue la capital del estado independiente fundado por el héroe nacional Pasquale Paoli.

Corte es dominada por una pequeña y austera ciudadela fortificada que se remonta al siglo XV, levantada sobre espesas paredes a vigilar la ciudad y el valle. Tiene sede en la ciudadela parte de la universidad de Corte, único ateneo de la isla y el Museé Régional d’Anthropologie, hospedado dentro de los Cuarteles Sérurier: la parte más interesante es quizás aquélla dedicada a las tradiciones artesanales y manufactureras corsas, además de las exposiciones temporáneas dedicadas a menudo a artistas corsos.

En corte se encuentran algunos restaurantes óptimos por la relación calidad-precio y que proponen comidas tradicionales cocinadas al momento o en el día (según la elaboración), otros decididamente menos atractivos desde este punto de vista y que en verano, cómplice la alta afluencia turística y el rápido recambio de clientela, hacen sobre todo de bar/cafeterías por comidas rápidas pero no siempre frescas y casi nunca realmente económicas. Lo bonito de la vacación también es lo de volver a tomarse el propio tiempo y aprovecharlo a lo mejor también para elegir con calma cómo y qué comer.

In Corte también encontrarán numerosos asadores y tiendas de alimentarios con productos frescos de temporada, dónde poder hacer provisiones para pic-nic y excursiones por los ríos. Su posición particularmente afortunada a la confluencia de los valles de los ríos Tavignano y Restonica, dos entre las más bonitas gargantas de toda la isla, la convierte en efecto en el destino ideal para los amantes de la montaña y los paseos, pero también del relax ofrecido por el turismo “fluvial”: los corsos mismos, en el período de mayor afluencia turística, a menudo prefieren la frescura y la paz de los ríos del interior a las abarrotadas costas de la costa oriental y occidental.

El Valle de la Restonica es enteramente recorrible en coche, cosa que sobre todo en Julio y Agosto la hace bastante frecuentada. Para limitar el impacto de la excesiva afluencia de personas y coches, algunas normas reglamentan el acceso al valle: el aparcamiento sólo está permitido en algunas áreas bien definidas (el aparcamiento al final del valle, aquel de los rediles de Grotelle, es a pago) y está prohibido en absoluto encender fuegos, hacer camping y tirar cosas al río. Después podrán aprovechar plenamente de una de las muchas y muy hermosas ansas del río para hacer el baño en sus aguas turquesas (y heladas) y acostarse sobre las rocas al calor del sol. La excursión a los dos hermosísimos lagos de Melu y Capitellu, que salen del aparcamiento de Grotelle, no es muy larga (un par de horas para alcanzar ambos lagos) sin embargo en algunos trechos es bastante ardua por el empinado sendero.

El Valle del Tavignano es en cambio practicable sólo caminando y guarda indudablemente mayor fascino con respecto al aunque hermoso Valle de la Restonica. El entero recorrido hasta el hermosísimo Lago de Nino, al centro de una plácida cuenca verde, exige dos días, con la posibilidad de pernoctar y comer al Refugio de Sierra; el empeño será bien recompensado por los maravillosos paisajes y por una naturaleza salvaje en muchos trechos.

Para cualquier información relacionada a estos y otros senderos recorribles en la zona y, no menos importante, las condiciones meteo, pueden dirigirse a la Oficina del Parque Natural Regional, cerca de la entrada de la ciudadela, en Corte, o a la Oficina Informaciones del Valle de la Restonica, en frente del Camping Tuani, a lo largo del río, aproximadamente a mitad carretera entre Corte y el aparcamiento de Grotelle.