Moverse por Córcega

Si se llega en barco o en avión, para Córcega vale el mismo consejo que se puede dar para todas las grandes islas del Mediterráneo: si se quiere aprovechar de muchas de sus hermosuras se necesita un medio propio, llevándoselo consigo en barco, aprovechando de las numerosas ofertas que todas las compañías proponen según la temporada, o en alquiler en loco nada más aterrizados o desembarcados: la elección de coches será muy amplia y las tarifas competitivas; para las motos en cambio generalmente tendrán menos elección y será necesario consultar diferentes operadores para encontrar las tarifas más convenientes.

Los carteles de carretera que indican lugares y direcciones son bilingüe francés/corso en toda la isla, también en las carreteras estatales y provinciales, donde generalmente los topónimos franceses son calcos de los corsos. A menudo se encuentran también carteles bilingüe italiano/corso, mientras están sólo en corso los carteles puestos sobre las carreteras municipales, sobretodo en el interior. Aunque se necesite siempre y en todas partes conducir con prudencia, en algunas zonas de Córcega, sobretodo del interior, la atención deberá ser mayor porque las carreteras a menudo son tortuosas y muchas no tienen guard-rail u otras protecciones.

No obstante sobre la isla efectúen servicio muchas compañías de autobuses, es difícil orientarse porque muchas cubren las mismas líneas, las principales, mientras alguanas localidades están servidas por una única compañía una sola vez al día; además algunas carreras están activas sólo en invierno, con horarios a menudo relacionados con el calendario escolástico. Naturalmente las dificultades serán menores en alta temporada, pero también en este caso el autobús constituirá una válida alternativa a un propio medio sobretodo para quienes podrán pararse en Córcega sólo para una breve vacación y tienen apenas el tiempo de visitar los centros principales; en este caso se necesitará sin embargo planear en tiempo los numerosos desplazamientos para evitar de quitar horas preciosas a la visita de los destinos prefijados.

Los dos centros principales de ramificación de las autolíneas corsas son Ajaccio y Bastia, enlazadas entre ellas y con las principales localidades costeras y del interior: Ajaccio-Bastia vía Corte, Ajaccio-Porto-Vecchio víia Propriano, Sarténe y Bonifacio, Ajaccio-Porto-Vecchio vía Quenza, Bastia-Calvi, Bastia-Porto-Vecchio vía Aléria, Bastia-Macinaggio por el litoral oriental de Cabo Corso, Ajaccio-Porto, Calvi-Galéria.

Moverse con el trinnichellu en cambio será una elección dictada sobretodo por la pasión para los viajes sobre raíl y para los paisajes, más que por necesidades funcionales. Los ferrocarriles corsos se remontan al final del ‘800, cuando el mismo Gustave Eiffel, que proyectó el puente en hierro de u Vecchju, entre Vivario y Venaco, pudo dar su contribución a la construcción de una red de ferrocarril que para la época presentaba verdaderas proezas de ingeniería; el recorrido ferroviario está caracterizado por numerosos viaductos y galerías, que permiten a los trenes de vía estrecha, los únicos que circulan, de superar los obstáculos naturales ofrecidos por esta isla tan montuosa.

La red ferroviaria está compuesta por una única línea con dos ramificaciones, Bastia-Ajaccio o Bastia-Calvi (con cambio en Ponte Leccia, poco antes de Corte) y los tiempos de recorrencia son bastante largos: Bastia-Ajaccio 3h45’ aprox., Bastia-Calvi 2h20’ aprox., Ajaccio-Calvi 4h aprox. Sin embargo este relativo dispendio de tiempo con respecto a la economía total del viaje está calurosamente aconsejado y será recompensado por los paisajes y por la poesía de este “viajar diferente”.

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